Sus células tienen un solo núcleo. Las miofibrillas le dan un aspecto homogéneo en toda su longitud. Son fibras de contracción lenta e involuntaria. Es el músculo de la mayoría de vísceras y vasos sanguíneos. También es el tejido muscular de muchos invertebrados.
martes, 23 de diciembre de 2014
Tejidos musculares
Su función es la contracción muscular. Sirven, por tanto, para el movimiento y la locomoción.
Sus células, llamadas fibras musculares, son muy alargadas. Su citoplasma contiene numerosas miofibrillas o fibrillas longitudinales, que son las responsables de la contracción muscular.
La unión de numerosas fibras musculares, unidas entre sí mediante tejido conjuntivo, forma el órgano que es el músculo.
Sus células, llamadas fibras musculares, son muy alargadas. Su citoplasma contiene numerosas miofibrillas o fibrillas longitudinales, que son las responsables de la contracción muscular.
La unión de numerosas fibras musculares, unidas entre sí mediante tejido conjuntivo, forma el órgano que es el músculo.
Tejido hematopoyético
Su función es la formación de células sanguíneas. Hay dos tipos:
- El tejido mieloide. Es la médula ósea roja. Se encuentra, por tanto, en el interior de los huecos del tejido óseo esponjoso. Con células precursoras de eritrocitos, algunos leucocitos y plaquetas.
- El tejido linfoide. Forma los linfocitos. Se encuentra en órganos encargados del sistema defensivo: gánglios linfáticos, bazo, timo y amígdalas.
Tejido óseo
Su función es servir de elemento de sostén o la protección de órganos vitales. Forma el esqueleto de todos los vertebrados, a excepción de algunos peces, los elasmobranquios, que tienen esqueleto cartilaginoso.
Su sustancia intercelular está impregnada de sales minerales, especialmente fosfato de calcio. Tiene, por tanto, también un papel metabólico, al servir de depósito de calcio y fósforo. El organismo recurre a estos depósitos para mantener los niveles de P y Ca en sangre.
Los huesos presentan una zona externa de óseo compacto, y otra interna y en los extremos, de hueso esponjoso. El hueso está cubierto de una membrana fibrosa que nutre al hueso, el periostio, y dispone de otra membrana interna, el endostio, que recubre el tejido interno, es decir, la médula ósea.
La unidad constitutiva del tejido óseo es la osteona.
La osteona está formada por unas laminillas óseas concéntricas, en las que se excavan espacios o lagunas óseas para la ubicación de la célula propia de este tejido: el osteocito. Para la comunicación entre estas célulasm numerosos canalículos comunican osteocitos entre sí y con los conductos de havers, para el intercambio con la sangre. El conducto de havers es un espacio en el interior de la osteona, por el que circulan los vasos sanguíneos y los nervios.
Se distingue el hueso compacto del esponjoso. En el hueso compacto pocos huecos hay entre la sustancia sólida. Forma la caña o diáfisis de huesos largos y la capa externa de los demás huesos. El hueco central está formado por un tejido adiposo que es el tuétano o médula ósea amarilla.
El hueso esponjoso es un entramado de laminillas óseas que forman un laberinto de huecos intercomunicados ocupados de médula ósea roja. Se encuentra en la parte central de huesos planos y en el interior de las epífisis o extremos abultados de huesos largos.
Su sustancia intercelular está impregnada de sales minerales, especialmente fosfato de calcio. Tiene, por tanto, también un papel metabólico, al servir de depósito de calcio y fósforo. El organismo recurre a estos depósitos para mantener los niveles de P y Ca en sangre.
Los huesos presentan una zona externa de óseo compacto, y otra interna y en los extremos, de hueso esponjoso. El hueso está cubierto de una membrana fibrosa que nutre al hueso, el periostio, y dispone de otra membrana interna, el endostio, que recubre el tejido interno, es decir, la médula ósea.
La unidad constitutiva del tejido óseo es la osteona.
La osteona está formada por unas laminillas óseas concéntricas, en las que se excavan espacios o lagunas óseas para la ubicación de la célula propia de este tejido: el osteocito. Para la comunicación entre estas célulasm numerosos canalículos comunican osteocitos entre sí y con los conductos de havers, para el intercambio con la sangre. El conducto de havers es un espacio en el interior de la osteona, por el que circulan los vasos sanguíneos y los nervios.
Se distingue el hueso compacto del esponjoso. En el hueso compacto pocos huecos hay entre la sustancia sólida. Forma la caña o diáfisis de huesos largos y la capa externa de los demás huesos. El hueco central está formado por un tejido adiposo que es el tuétano o médula ósea amarilla.
El hueso esponjoso es un entramado de laminillas óseas que forman un laberinto de huecos intercomunicados ocupados de médula ósea roja. Se encuentra en la parte central de huesos planos y en el interior de las epífisis o extremos abultados de huesos largos.
Tejido cartilaginoso
Su función es servir de elemento de sostén. Contiene muchas fibras que le dan solidez y elasticidad. Sus células características se llaman condrocitos. Los condrocitos se sitúan en unas cavidades o cápsulas labradas en la matriz.
Sirven de sostén en vías respiratorias, en partes del oído, recubre superficies articulares de los huesos, forma discos intervertebrales y están en el extremo anterior de las costillas.
Tejido adiposo
El tejido adiposo es una variedad destacada del tejido conjuntivo, cuyas funciones son reservar lípidos, proteger y el aislamiento térmico. Sus células se llaman adipocitos, y se encuentran cargadas de grasa.
Tejido conjuntivo
El tejido conjuntivo, tiene como funciones rellenar y unir otros tejidos. Se encuentra esparcido por todo el organismo, y forma una capa continua bajo la epidermis: la dermis. Sus células son de muchos tipos diferentes. La sustancia fundamental es un líquido viscoso. Y las fibras pueden ser:
- Colágenas, fibras de aspecto cilíndrico que le da resistencia mecánica al tejido. Predominan en tendones y ligamentos.
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